LA FRASE:

"Tenemos diferencias conceptuales entre los gobiernos de la región, pero todos buscamos el mismo objetivo: mejorar el bienestar de nuestra gente. Debemos buscar los denominadores comunes entre nosotros y así multiplicaremos la relevancia de América Latina en el mundo".

Presidente de Colombia, Juan Manuel Santos

viernes, 17 de agosto de 2012


LA AGUDIZACIÓN DE LA POBREZA COMO CONSECUENCIA DEL CONFLICTO ARMADO EN PERÚ

Alfonso Mendoza Huamán*


“La paz y la prosperidad están inextricablemente ligadas y depende la una de la otra. La paz alienta las inversiones y permite el desarrollo social y económico. Los conflictos destruyen vidas, oportunidades y entornos y pueden ser uno de los obstáculos más importantes al desarrollo sostenible, ya que en cuestión de horas o días pueden dar al traste con lo que se ha tratado años o decenios en poner en pie”.

                                   Comité de Seguridad Alimentaria Mundial 2005.


En conflicto armado desatado durante dos décadas, entre 1980 al 2000, ha sido uno de los hechos más catastróficos que le ha tocado vivir a pueblo peruano. Ha pasado una década de “culminado” el conflicto armado, sin embargo pareciera que no se aprendió del lastre social que ha generado sumiendo a miles de  familias, asentadas sobre todo en la sierra andina, en la pobreza y extrema pobreza; condición en la que aún se mantienen los departamentos más afectados como Ayacucho, Apurímac y Huancavelica[1], entre otros a pesar del auspicioso crecimiento económico experimentado por Perú en la última década. 

EL CONTEXTO HISTÓRICO
En la comunidad de Chuschi en el departamento de Ayacucho, en mayo de 1980, y en vísperas de las elecciones nacionales, se perpetro el primer atentado terrorista del Partido Comunista Peruano – “Sendero Luminoso” (PCP-SL), que dio inicio de manera violenta a su denominada “guerra popular”, lo acontecido en los años posteriores es harto conocido: cientos de familias desplazadas, pueblos abandonados y empobrecidos, generaciones condicionadas a vivir traumatizados de por vida; vale decir, se perpetro una sistemática violación de derechos humanos.

¿Por qué Chuschi en Ayacucho? La comunidad de Chuschi era uno de esos típicos pueblitos de la sierra del ande peruano empobrecidos, era una comunidad, como muchas otras hasta ahora, históricamente olvidada por el Estado y para SL era estratégico hacer visible esa desigualdad existente entre los pueblos más recónditos del ande y la capital Lima; además, en Ayacucho existía una clase dirigencial de célula del PCP-SL de élite universitaria que desde los años setenta ya habían desplegado todo un trabajo de adoctrinamiento radical aislado principalmente con estudiantes y docentes universitarios. “En los primeros años de la década de 1970, precisamente cuando los demás pequeños partidos que conformaban la izquierda peruana de entonces deciden "ir a las masas", SL se repliega hacia la universidad de Ayacucho donde su líder máximo, Abimael Guzmán, y el núcleo inicial de SL se abocan al estudio del marxismo” (Degregori 1991). El descontento y frustración de muchos jóvenes fue aprovechado por los “senderistas” para arremeter contra el Estado, pues sobre todo fueron cándidos jóvenes habidos de poder amparados en su ideología dogmática radical ensoberbecida quienes estaban enrolados en los grupos terroristas.

Lo acontecido en los siguientes años, fue una hecatombe; al militarizarse el conflicto la violencia se desato de ambos bandos: por parte del Estado con las fuerzas armadas y por la de los terroristas mediante Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Tupac Amaru (MRTA) y en el medio una población desprotegida y en vilo  permanente en medio del terror.


LOS POBRES COMO VICTIMAS DE LA VIOLENCIA
La Comisión de la Verdad y Reconciliación(CVR),  conformado por el gobierno transitorio de Valentín Paniagua en 2001, concluyó que el conflicto armado interno genero más de 69 mil muertos o desaparecidos a manos de las organizaciones subversivas o por obra de agentes del Estado peruanos en esas dos décadas. A los peruanos nos ha tocado palpar la vehemencia con la que podemos actuar entre compatriotas en situaciones de contradicción y tensión social; sin embargo, la situación y condición de los pobladores asentados en la sierra andina no ha cambiado mucho,  los altos niveles de pobreza y extrema pobreza aún persisten y los niveles de desigualdad son muy notorios entre un poblador del ande y otro de la costa. ¿Cómo ha determinado y condicionado el conflicto armado en el desarrollo de los departamentos más afectados? Pues de manera muy categórica.  

El conflicto armado tuvo consecuencias devastadoras para muchas personas y de toda índole, aunque la violencia efecto de manera distinta a las mujeres y los hombres. La sistemática violación de derechos humanos implico el reclutamiento forzado, detenciones arbitrarias, torturas físicas y sicológicas, desaparición forzada,  masacres y ejecuciones extrajudiciales. La CVR informó también que de 538 casos de violación sexual, 527 fueron perpetrados contra mujeres y 11 contra hombres; pero se asume que fueron más los casos de violación sexual que no se denunciaron por diversos motivos como el miedo a la represión; las mujeres sufrieron también, y de forma especial, por la desaparición y muerte de sus familiares. Además los crímenes que sufrieron niños y niñas ha tenido un impacto diferencial sobre las mujeres, el informe de la CVR reveló que el 12.8% del total de los casos de violaciones de derechos humanos fueron perpetrados contra niños y niñas  siendo la violación sexual, los secuestros, los reclutamientos forzados y los asesinatos los delitos más comunes.

Sin embargo, para entender la magnitud de lo que ha generado y ha significado para los sectores de la población peruana más empobrecidas el conflicto armado durante las dos décadas, es insoslayable concebirlas en el contexto histórico sociocultural de población indígena, pues si los indígenas históricamente han sido excluidos, marginados y avasallados desde la época de la colonia y la constitución de la república, lo cual hasta ahora es un lastre social, el conflicto armado ha significado la agudización de esa exclusión social, racismo y rechazo por lo indígena, lo rural, lo andino. Las zonas donde se desato el conflicto armado, revelaron una relación directa entre la condición de pobreza y exclusión y la posibilidad de ser víctima de violencia (R. Ames 2005). Por ello, no es una casualidad que entre los departamentos que fueron más afectados por la violencia (Ayacucho, Junin, Huanuco, Huancavelica y San Martín) llegan al 85% de las victimas totales del conflicto armado y tampoco es casualidad que del total de la victimas el 75% tenían como lengua originaria el quechua u otras lenguas nativas; pero tal vez lo más lamentable haya sido que no se entendió como una tragedia nacional lo que padecían los sectores de la población más pobre sino hasta cuando la violencia y el terror llego a la capital Lima. Ese mismo sentimiento de racismo, desprecio e indiferencia aún están arraigados en algunos sectores de la sociedad peruana y esos son algunos de los factores determinantes del porque persiste la desigualdad, la exclusión social, la pobreza y extrema pobreza sobre todo en la zona andina y rural.  

La pobreza, que es también una forma de violencia porque es una muerte injusta y prematura en vida, se evidencia en el poco o ningún acceso a derechos como: educación, salud, vivienda, empleo; la pobreza y extrema pobreza atenta contra la dignidad humana de muchas personas, y paradójicamente su existencia, no es un hecho natural, sino obra de manos humanas; la pobreza –como diría el conspicuo teólogo Gustavo Gutiérrez- no es un destino, es una condición; no es un infortunio, es una injusticia. En estas circunstancias, comprender la pobreza y su vinculación con las consecuencias del conflicto armado, nos obliga a entender el problema no sólo desde el aspecto económico, sino en sus componentes: étnico, cultural, de género, y sobre todo en la privación de las capacidades humanas para generar capital social. Cuando nos referimos a la desigualdad en términos más amplios, hacemos referencia a los contrastes sociales en aspectos como: derechos, libertades, capacidades, oportunidad, entre otros; que son condiciones determinantes para el bienestar social y el desarrollo.


DESPUES DEL INFORME DE LA CVR
Las cifras nos demuestran que en el Perú en la última década esta experimentando un crecimiento económico sostenido en promedio de un 5.7% de PBI; sin embargo es uno de los países más desiguales en Latinoamérica[2], la realidad en la que se encuentran los departamentos más afectados por el conflicto armado y que son los departamentos donde persisten los más altos índices de pobreza y extrema pobreza, nos demuestra que no se ha transferido en igual magnitud esta “bonanza económica”, evidenciando que hay una “crisis distributiva” he­cho que podría ser explicado por la ineficiencia del gobierno para la implementación de políticas de protección social y reducción de la pobreza y extrema pobreza; esta lectura de la realidad evidencia que el crecimiento sin redistribución puede desencadenar inestabilidad social y econó­mica por los niveles de desigualdad existentes.

Sin duda alguna, el conflicto armado ha frenado drásticamente el proceso de desarrollo de los departamento más empobrecido, pues sectores de la población afectados por la violencia sufren actualmente una u otras formas de secuelas psicosociales, lo que debilita sus capacidades de desarrollarse y superar las heridas del pasado; aunque el Estado peruano ha implementado  mecanismos de reparación paulatina, estos aún son muy lentos por lo que la deuda con las víctimas de la violencia aun es algo pendiente. No se trata de un favor hacia las víctimas, sino cuestión de dignidad y  derechos humanos, esos mismos que fueron avasallados sistemáticamente  durante el periodo del conflicto armado.

Aunque el conflicto armado en el Perú ha cesado, no podemos decir que el terrorismo se haya erradicado, pues aún existen remanentes de Sendero Luminoso que ahora están asentados en la zona del Valle del Rio Apurímac y Ene (VRAE) y tienen vínculos directos con el narcotráfico; si desde el gobierno no se afronta decididamente esta situación, siempre estará latente la posibilidad de desencadenar nuevamente un conflicto armado y todo lo que ello implicaría al afectar decisivamente la construcción y reconciliación de las zonas más afectadas  y condicionaría nuevamente la democracia y la pluralidad de un país de todas las sangres que avance por el camino del desarrollo y la equidad.

Para no olvidar la época de violencia durante el conflicto armado no sólo basta haber juzgado a los responsables quienes ahora purgan condena; sino, es preciso comprender que se puede convivir en paz  y para ello es indispensable que el Estado defienda, promueva y respete los derechos humanos garantizando su accesibilidad a los ciudadanos sin distinción alguna, pues la prevención sostenible y a largo plazo de los conflictos armados guardan una relación directa con ésta premisa fundamental.  


* Comunicador Social, egresado de la Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cusco-Perú, y Master en “Desarrollo y Cooperación Internacional” por la Universidad del País Vasco, Bilbao – España.
[1] Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI-Censos 2007), los siete departamentos con mayor índice de pobreza en el Perú son: Huancavelica (85.7), Apurimac (69.5), Ayacucho (68.3%), Puno (67.2), Huánuco (64.9), Cajamarca (64.5) y Pasco (63.4).
[2] . Perú en la última década ha registrado un crecimiento económico promedio del 5% anual de PBI y en el último informe del PNUD 2010 se ubica en el puesto 63 como país de IDH medio alto; sin embargo, cuando se le aplica el IDH por desigualdad, retrocede 26 puestos, se ubica en el lugar 89; vale decir a pesar de sus sostenido crecimiento económico, es el país más desigual de Latinoamérica.


BIBLIOGRAFÍA

AMES, BERISTAIN, CUELLAR, DOMINGUEZ, MACK Y TAPPATA. “Verdad, Justicia y Reparación: desafíos para la democracia y la convivencia social”. IIDH-IDEA. 2005.  

Comisión de Entrega de la CVR. “Hatun Willakuy: versión abreviada del informe de la CVR-PERÚ”. Lima 2004.

Comité de Seguridad Alimentaria Mundial. “El vínculo entre los conflictos y el desarrollo: un reto para el proceso de los ODM”. FAO 2005

DEGREGORI, Carlos Iván. “Juventud Rural Peruana: entre dos senderos”. CEPAL 1993.

GUILLEROT y RUBIO-MARIN. “Para no olvidar más: mujeres y reparación en el Perú”. APRODEH, DEMUS, PCS. Lima 2007.

MENDIA AZKUE, Irantzu. “Género, Rehabilitación Posbélica y Construcción de la Paz”. UPV/EHU-HEGOA. Bilbao 2010.